#LaColumna | Osorno no puede ser significado de impunidad para el fascismo

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Osorno se ha visto envuelto en una serie de señales políticas de partidarios de la dictadura cívico militar del tirano Pinochet, esto por parte de militantes y simpatizantes de grupos de extrema derecha. Además de sumar a “periodistas”, opinólogos y medios de comunicación con fines netamente políticos, qué más allá de su derecho a la libertad de expresión, no se rigen en el derecho a informar, si no más bien mienten con el fin de mantener un estado alterado de la realidad en beneficio de un sector ignorante, desquiciado por el estatus quo, partidarios del racismo, de la segregación social, del abuso económico por los grandes conglomerados políticos, de la discriminación hacia movimientos pro derechos de las mujeres, de las comunidades LGTBIQ+, pero por sobre todo partidarios de las violaciones a los Derechos Humanos.

La salida de los chalecos amarillos en pleno estallido en la ciudad más conservadora del país, marcó un precedente en un sector silencioso. En esa aparición pudimos apreciar asesores de diputados de Renovación Nacional, como también a algunos funcionarios del Gobierno local. Los cuales sin pudor alguno y en una actitud prepotente hablaban de paz con palos y fierros en las manos.

Los ataques a los murales artísticos del colegio de profesores y al nuevo memorial de DDHH en la ciudad, hechos que están en manos del ministerio público, pero en los cuales aún no hay ningún identificado o formalizado. Es el aire a impunidad de un fallido sistema de justicia y persecución penal que permite el actuar de los grupos de extrema derecha, ¿Podemos hablar de protección política?

Esta clase socio política, que se sintió muy cómoda bajo la administración del modelo neoliberal por los gobiernos de la concertación. Hoy tienen miedo al cambio democrático y a las mayorías, el respaldo político de parte de representantes del poder como diputados y senadores, han hecho que se sientan una vez más con el derecho a ocupar sus grupos de choque al más puro estilo de Patria y Libertad u otros grupos que salían en la época de la Unidad Popular a golpear a partidarios de una sociedad más justa, con el fin de imponer con la fuerza sus principios fascistas.

En este grupo de fanáticos del capitalismo, donde actualmente puedes encontrar periodistas, opinólogos, canales de TV, diarios y radios locales, que lamentablemente ocupan gran parte de la parrilla de opciones, concentrando la opinión pública. Estos operadores políticos, que a través de la desinformación han realizado un relato conspiranoico, el cual trata de marxistas entrenados por las FARC, financiamiento de Venezuela, mapuches terroristas e incluso la intervención de potencias como China o Rusia e incluso señalar que la ONU es una organización intervenida por el comunismo, dejando totalmente de lado que el conflicto político del 18 de octubre fue ocasionado por un sistema neoliberal fallido y violento.

Cada afirmación por los partidarios de la constitución de Pinochet, han sido desmentidas una y otra vez, tanto por civiles, como por medios de prensa alternativos o de contrainformación. Esto se ha realizado gracias al rol que han jugado las redes sociales, organizaciones pro DDHH y una prensa hegemónica que cada día de estallido tiene menos credibilidad.

El atentado con bomba molotov a una Iglesia Luterana donde se encontraba el Alcalde de Recoleta Daniel Jadue, organizaciones políticas y de DDHH, es una de las cúspides del actuar de estos sectores reaccionarios. Dos jóvenes de 19 y 20 años han sido declarados como imputados en este gravísimo hecho, pero ¿Quiénes están detrás de una operación que atentó con la vida de cerca de las 100 personas que se encontraban en el lugar?, ¿Quienes conforman el movimiento de ultra derecha en Osorno?, ¿La fiscalía irá detrás de los responsables e ideólogos políticos del atentado?, ¿Podemos confiar en la gestión de la fiscal María Angelica de Miguel?

El llamado es sencillo, al fascismo se le combate. Hay una alternativa institucional y esa es la del plebiscito y el posterior proceso constituyente. Pero también hay que pensar que para eso aún faltarán dos años, en ese intertanto ¿dejaremos que el fascismo avance por las calles del pueblo movilizado?

Pablo Benavides
Director asambleapopular.cl

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