#LaColumna: El nefasto rol de la izquierda parlamentaria en el Estatuto Laboral Juvenil

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Gran descontento ha generado en la opinión pública informada, el solo hecho de la entrada en discusión de un estatuto laboral orientado para jóvenes en nuestro país, iniciativa fuertemente criticada por los sectores organizados en la lucha de los derechos laborales, así como, en gran parte del espectro dirigencial juvenil, pero claro, salvo honrosas excepciones.

Pero no basta acá, de acuerdo con la crítica recopilada desde la base social, este estatuto que busca ser impuesto desde la elite y las empresas, plantea un retroceso en más de 100 años de derechos laborales, cuyos logros han sido obtenidos en todos los casos, con lucha social y/o muerte.

Pero hablemos del contexto social del estudiante en nuestro país, según Francisco Montoya y Jorge López de Pueblo Libre “Son más de un millón los jóvenes entre 18 y 24 años que estudian en educación superior y, de ellos, el 31,6% estudia y trabaja. Al igual que en otros países, el desempleo juvenil es mayor a la cesantía general, alcanzando en Chile un 17% (más del doble a la cesantía general que alcanza un 7,2%). La mayor parte de los jóvenes que estudia necesita trabajar, debido al alto costo de los aranceles universitarios y los bajos ingresos familiares. Sin embargo, un 73% declara no poder hacerlo por encontrarse estudiando. La rigidez de las mallas y horarios de las carreras son otra barrera para que los trabajadores accedan y se mantengan en estudios superiores.”

Es por lo tanto que la élite ocupa una vez más una necesidad de la clase obrera, para transformarla a sus intereses, bajo el pretexto de buscar dar solución a la empleabilidad juvenil, buscan la precarización social, o sea la liberalización de la plusvalía del trabajo. ¿Pero en qué consiste el Estatuto Laboral Juvenil para afirmar tales declaraciones?

Un poco de historia…

La iniciativa fue ingresada a trámite legislativo en junio de 2013, pero no fue recogida durante la pasada administración, quedando así estancada hasta marzo de este año, cuando el Presidente Sebastián Piñera rescató su propuesta y promovió su avance, siendo el Ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, el encargado de llevar a cabo la negociación con los parlamentarios.

Conforme a lo expuesto por el Ejecutivo ante la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados,  que lidera el diputado Gastón Saavedra (PS), el proyecto se presentaba, bajo los siguientes objetivos:

  1. Aumentar el empleo formal en jóvenes entre 18-24 años, otorgando cobertura de seguridad social y frente a accidentes del trabajo.
  2. Aumentar la baja participación laboral juvenil.
  3. Reducir la alta tasa de desempleo juvenil.
  4. Aumentar el monto de pensiones futuras al favorecer el trabajo formal a temprana edad.
  5. Incentivar el ingreso a la educación superior de jóvenes que no lo han hecho por tener que trabajar para complementar el ingreso familiar.
  6. Anticipar el ingreso de los jóvenes al mundo laboral, dotándolos de la experiencia requerida en muchos empleos.
  7. Permitir al estudiante mantener diversos beneficios de seguridad social.

Todo muy bonito, según lo anunciado por el gobierno, y parte de la oposición, pero realmente lo que buscaba la iniciativa en ese primer trámite legislativo era lo siguiente:

  • Los contratos a plazo pueden ser renovados indefinidamente por el empleador y en ningún caso se convertirán en contratos indefinidos en los supuestos legales del art. 159 N° 4 del Código del Trabajo.
  • No requiere el desafuero, es decir, autorización judicial, para despedir a los trabajadores con fuero sindical o maternal, invirtiendo la regla general.
  • En el caso de cumplir 29 años o dejar de ser alumno regular, el contrato termina inmediatamente por el solo ministerio de la ley, sin indemnización. Si el mismo empleador lo contrata posteriormente, los años trabajados en virtud del contrato anterior no se suman para el cálculo de la indemnización por años de servicio.
  • Los estudiantes podrán pactar con el empleador quedar exceptos del descanso de domingos y festivos. En la práctica, todos los empleadores impondrán este requisito para poder trabajar.

Sin embargo no podemos continuar el relato sin distinguir como está cuoteada la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, de los 13 diputados que participan 7 son de Gobierno es decir el 54 % corresponde a la Derecha, otros 2 pertenecen a la DC (la otra derecha),  2 a la Nueva Mayoría, 1 Independiente y 2 diputadas del FA.

Gastón Saavedra Chandía, Partido Socialista (PS)
Ramón Barros Montero, Unión Demócrata Independiente (UDI)
Miguel Angel Calisto Aguila, Partido Demócrata Cristiano (DC)
Eduardo Durán Salinas, Renovación Nacional (RN)
Francisco Eguiguren Correa, Renovación Nacional (RN)
Tucapel Jimenez Fuentes, Partido Por La Democracia (PPD)
Patricio Melero Abaroa, Unión Demócrata Independiente (UDI)
Maite Orsini Pascal, Partido Revolución Democrática (RD)
Guillermo Ramirez Diez, Unión Democrata Independiente (UDI)
Frank Sauerbaum Muñoz, Renovación Nacional (RN)
Alejandra Sepulveda Orbenes, Federación Regionalista Verde Social (FRVS)
Raul Soto Mardones, Partido Democrata Cristiano (DC)
Gael Yeomans Araya, Izquierda Libertaria (IL)
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El rol del FA en la discusión de la Comisión de Trabajo.

Es esta comisión que un día 10 de abril del presente año, recibió de parte de la CONFECH a Felipe Godoy Presidente FEPUCV (Militante Izquierda Libertaria), Rodrigo Rivera Presidente FEDEP e Ignacio Bustos Presidente FEUCENT (Ambos Militantes de Izquierda Autónoma), a exponer sus puntos de vista a favor del proyecto.

Intervención de Ignacio Bustos Presidente FEUCENT (IA):

“El señor Bustos manifestó que el proyecto de ley avanza en el sentido correcto en orden a regular las condiciones sobre las cuales se desarrolla el trabajo de jóvenes estudiantes en nuestro país. Ello, especialmente considerando que, por ejemplo, en la Universidad Central, privada, un 32% ha declarado trabajar a lo menos 1 día a la semana bajo condiciones reguladas. El número evidentemente aumenta si se considera el trabajo informal.

En particular, el señor Bustos criticó que el proyecto de ley estime que el tiempo trabajado no sería considerado como parte de la relación laboral en el caso de que el joven estudiante pierda dicha calidad, contrariando así el principio tutelar del derecho laboral.

Por otra parte, el señor Bustos manifestó que sería adecuado que el proyecto de ley también considere el caso de un estudiante trabajador que además es padre o madre.”

Intervención de Felipe Godoy Presidente FEPUCV (IL):

“A su turno, el señor Felipe Godoy manifestó dudas respecto a las características de la jornada de trabajo consideradas en el proyecto, pues se menciona que el tiempo de descanso será a lo menos de 10 horas, lo cual resulta particularmente complejo si se anexa a ello los tiempos de traslado, especialmente en la Región Metropolitana. En dicho sentido, y considerando que los tiempos de traslado pueden llegar incluso a las 2 horas por trayecto, en la práctica, un estudiante trabajador podría tener un descanso real de 6 horas.

Por otra parte, el señor Godoy manifestó que debiese existir la posibilidad de acceder, como estudiante trabajador, a un seguro de cesantía, especialmente si se considera que frente a un despido el estudiante arriesga no poder seguir pagando sus estudios en el corto plazo. Frente a esta opción, el señor Godoy sugirió que podría analizarse el acceder a cierto tipo de seguro de cesantía según el cumplimiento de algunos requisitos, por ejemplo, temporalidad mínima de trabajo, demostración de continuación de estudios, entre otros.

Finalmente, el señor Godoy manifestó que sería conveniente revisar el requisito de acreditación de la condición de estudiante, pues en la práctica un alumno no puede solicitar certificados de alumno regular sino hasta el mes de abril, lo que impediría que un joven pudiese trabajar precisamente en los meses de enero, febrero y marzo.”

Intervención de Rodrigo Rivera Presidente FEDEP (IA):

“Por su parte, el señor Rodrigo Rivera, junto con coincidir con las exposiciones anteriores, estimó interesante analizar la forma de fomentar a nivel regional la posibilidad de los estudiantes de trabajar en espacios de desarrollo profesional ligados a sus carreras, generando condiciones que permitan que los estudiantes salgan de la universidad ya vinculados o conectados con un ambiente laboral, especialmente en regiones.”

Así es, como se puede apreciar una serie de intervenciones poco claras, condescendientes con el fondo de la ley, solo supuestos informales, además de no atacar el la problemática de la situación precaria del estudiante como de la ley en discusión.

El doble estándar de una oposición vacía.

Pero acá no queda todo el rol del FA, el 28 de Mayo La Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados vota por unanimidad, la idea de legislar el Estatuto Laboral Juvenil y/o Estudiantil, con Votos de las dos Diputadas del Fa, Gael Yeomans (IL) y Maite Orsini (RD).

21 de Julio, el proyecto de ley es votado por la Cámara de Diputados, con 82 Votos a Favor, 51 en Contra y 4 Abstenciones. Aunque diputados del Fa y parte de la NM votaron en contra del proyecto de ley, ya era demasiado tarde. Una Ley que nunca contó con una oposición férrea desde un comienzo de parte de quienes ostentan el poder en las federaciones estudiantiles.

Votación:

Según lo aprobado en la cámara de diputados el proyecto contempla lo siguiente:

  • El estudiante trabajador tendrá el “derecho a un permiso” sin goce de remuneración con ocasión de rendir sus exámenes académicos. Si consideramos que los estudiantes tienen varios exámenes al mes y que el hecho de dar un examen signifique que no se gozará de sueldo por ese día significará en la práctica el salario del estudiante disminuirá de forma considerable.
  • La flexibilidad y alternatividad que propone este proyecto con respecto a la distribución de la jornada de trabajo dentro de la semana es preocupante, en la práctica, no existirá una sola modalidad de jornada de trabajo, sino que varias alternativas que el empleador deberá “acordar” con el trabajador.
  • Se mantiene dentro del proyecto de ley la posibilidad de “exceptuar” del derecho al descanso dominical y festivos al trabajador estudiante, previo “acuerdo” con el trabajador.
  • Tampoco se garantiza el derecho de vacaciones, ya que en el período del año en que el estudiante no esté estudiando se da la posibilidad de la suspensión del contrato de trabajo, la mantención en las mismas condiciones o el aumento de la jornada de trabajo hasta las 45 horas semanales.
  • Se abre la posibilidad de que el empleador pueda estar exceptuados de la obligación de declarar y pagar las cotizaciones de salud.
  • El proyecto ha sido duramente criticado desde el mundo sindical, pues entre otras cosas, impide que los jóvenes cobren horas extras, además impacta al trabajo de los más antiguos y los estudiantes tendrán menor protección que lo que contempla el código del Trabajo.
  • El contrato de trabajo que estipula el estatuto se termina automáticamente una vez que el trabajador o trabajadora cumple 29 años, sin incluir, por ejemplo, una indemnización por años de servicio, incluso si después la persona permanece en la empresa bajo las normativo regular.

Gracias fuerzas democráticas progresistas.

Pablo Benavides, asambleapopular.cl

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